Correspondencia
Correspondencia Soy el autor de la Carta del párroco de *** sobre la recensión de las ideas de Herder etc., editadas en la ALZ, [carta] que apareció en el Merkur de febrero de 1785-
Nada más tengo que añadir a esta confesión, a no ser que aquella carta fue tan bien intencionada como mi Rehabilitación de la honra de la Reforma editada en febrero del 1786 y los dos meses siguientes contra los dos capítulos del historiador Schmidt; y [autor igualmente de] las Cartas sobre la filosofía kantiana que empecé a publicar en agosto de aquel mismo año y continué en enero del presente.
Sé que Vd. ha leído aquella ofensiva carta [primera] y que conoció así la filosofía no filosófica del cura impertinente. Lo que lamentablemente no sé es si ha leído también las últimas cartas citadas. Si lo supiera, sólo debería referirme a eso sin hablar más de la saludable revolución que ha acontecido en mi modo de pensar desde hace dos años, gracias a la cual usted se convirtió en el más grande y mejor bienhechor que nunca un hombre ha sido y podido ser para otro.