Correspondencia
Correspondencia A lo largo de varios años he dado vueltas a mis cavilaciones filosóficas desde todos los flancos imaginables; y tras muchos vuelcos, con los que siempre he buscado la fuente del error, o mejor, penetrar en el modo de proceder, he llegado por fin al punto en el que me encuentro: seguro del método que ha de observarse cuando uno quiere enfrentarse a esa fantasmagorÃa de saber que hace que en todo momento se crea haber llegado a la solución, cuando por el contrario hay que reemprender de nuevo el camino con la misma frecuencia; de lo cual se origina el devastador desacuerdo de los considerados filósofos, al no disponer de ningún patrón común que les permita llegar a convenir en sus empeños. Desde esos años, a partir de la naturaleza de cada investigación que está ante mÃ, examino cada vez lo que tengo que saber para lograr la solución de una determinada pregunta; y qué grado de conocimiento está determinado por lo que son los datos; de modo que el juicio se hace ciertamente más limitado, pero también más taxativo y seguro de lo que suele ser. Todos estos esfuerzos se orientan principalmente al método de la metafÃsica y, a través de ella, también a la filosofÃa en su conjunto; junto a esto, señor mÃo, no puedo dejar de notificarle que el honorable Kanter, informado por mà de que yo tal vez pudiera haber terminado un escrito con este tÃtulo para la próxima feria de Pascua, no ha vacilado, como hábil librero, en ordenar que se incluya este tÃtulo, si bien ligeramente falseado, en el catálogo de la feria de Leipzig, Pero me he apartado tanto de mis posiciones iniciales, que esta obra, en tanto que fin principal de todos estos planteamientos, la quiero dejar todavÃa un poco en suspenso; además, porque al ir avanzando en la misma, me daba cuenta de que no faltándome desde luego ejemplos de juicios absurdos con los que ilustrar mis enunciados sobre el procedimiento erróneo, carecÃa sin embargo totalmente de ellos a la hora de poder mostrar in concreto el procedimiento correcto. De ahà que, para no ser acaso inculpado de incurrir en una nueva marrullerÃa filosófica, tengo que anticipar algunas elaboraciones más breves, cuyo material tengo ya enteramente listo; de las cuales las primeras serán: los fundamentos metafÃsicos primeros de la filosofÃa natural; y los fundamentos metafÃsicos primeros de la filosofÃa práctica, con el fin de que la obra principal no se alargue demasiado con ejemplos excesivamente prolijos, y además insuficientes.