Correspondencia
Correspondencia He considerado en todo momento como un deber acoger con respeto a los hombres de talento, sabidurÃa y honradez, por muy distantes que estén de mà en sus opiniones. Desde este punto de vista juzgará también mi artÃculo en el BMS sobre el orientarse [«¿Qué significa orientarse en el pensamiento?»], al que me he visto forzado contra mi deseo, requerido desde diversos lugares a limpiarme de la sospecha de espinozismo, y en el que usted, como espero, no hallará huella alguna de desviación de aquellos principios. Otros fallos y afirmaciones suyos y de sus dignos amigos los he advertido siempre con Ãntimo dolor y aun he hecho pronunciamientos en contra. Pero no sé qué clase de cabeza tienen algunos hombres, por lo demás buenos y sensatos, que consideran mérito lo que, si sucediese en su contra, les parecerÃa sumamente inicuo. Pero ninguna sombra lanzada contra él podrá hacer que el verdadero mérito pierda su esplendor, y puesto que brilla por sà mismo, nunca será tergiversado.
Nuestro Hamann [hijo] —que busca sobre todo contextualizar y poner en orden sus muchos conocimientos, intentando exponérselos a otros— ha aceptado un puesto como preceptor en casa del conde de Keyserling, en Kurland, donde se encuentra muy bien. Es un alma bondadosa y sincera, que quiere dedicarse a la escuela, y proporcionar algún dÃa ayuda a sus hermanos huérfanos, pues hace muy poco ha perdido al padre y a la madre.