Correspondencia
Correspondencia Recordará fácilmente la razón por la que yo insistÃa en la censura de BerlÃn en mi carta de entonces. Pues mientras los trabajos que se publiquen en su BMS —como ha sido hasta ahora— se mantengan en los estrechos lÃmites de no introducir nada que pueda ser contrario a la opinión privada de esos censores en las cosas de la fe, da lo mismo imprimir dentro de los territorios reales que fuera. Pero puesto que yo en ese trabajo, en razón de lo último [la doctrina de la fe] tenÃa que estar algo preocupado, la consecuencia más natural era que si el trabajo hubiera aparecido en el BMS en contra de su opinión, los censores habrÃan levantado protesta, habrÃan impedido su distribución y aducirÃan mi tratado —al que sin duda no se privarÃan de denigrar decididamente— para justificar su solicitud de prohibición de su distribución; todo lo cual me comportarÃa sinsabores.
Dejando eso de lado, no dejaré de enviar pronto —cuando me lo pida—, en lugar de este trabajo, otro meramente moral, sobre Garve, tomando pie de sus Ensayos, 1.ª Parte. Se trata de su opinión recientemente expresada acerca de mi principio moral. Nada más. Con mi inconmovible estima y amistad. Suyo
KANT
Königsberg, agosto de 1792