Correspondencia
Correspondencia […] me es necesario recordarle que si me concede ese gran gusto de preocuparse por darme una respuesta, oriéntela sólo a lo particular y no a lo universal, pues esto ya he tenido la suerte de entenderlo en sus obras, al lado de mi amigo, el cual con toda seguridad le gustarÃa mucho a usted; pues su carácter es recto, su corazón bueno, su entendimiento profundo, y suficientemente feliz como para adaptarse a este mundo; también es independiente y lo suficientemente fuerte como para defenderse de todo; por eso también me atrevo a alejarme de él. Cuide su salud, pues usted puede todavÃa ser muy útil al mundo. Ojalá fuera yo Dios para recompensarle por lo que ha hecho por nosotros. Soy con el más profundo respeto y verdad su devota
MARIA HERBERT
[Nota: La carta está escrita sin corrección ortográfica ni sintáctica.]
Königsberg, 11 de febrero de 1793