Correspondencia
Correspondencia He tenido ocasión de realizar observaciones más generales. La primera concierne a la cuestión de si —y en qué medida— el conocimiento de la forma de nuestro saber conduce al conocimiento de la materia. Esta cuestión es importante por varios motivos. Pues l.º, nuestro conocimiento de la forma, tal como acontece en la lógica, es tan indiscutido y correcto como [lo es] siempre la geometrÃa; 2.º en la metafÃsica, lo que concierne a la forma es lo único que ha permanecido indiscutido, mientras que, por el contrario, allà donde se quiso poner como fundamento la materia, surgieron de inmediato disputas e hipótesis. 3.º De hecho no se ha establecido todavÃa lo que habrÃa que poner como fundamento de la materia. Wolff aceptó gratuitamente las definiciones nominales y pasó por alto u ocultó inadvertidamente todas las dificultades que encierran. 4.º Si bien la forma de suyo no determina materia alguna, sà que determina la ordenación de la misma, y en esa medida deberÃa poderse dar a conocer a partir de la teorÃa de la forma lo que le sirve como principio [a la materia] y lo que no. 5.º Del mismo modo también se podrÃa determinar por su medio lo que le pertenece o debe serle separado, etc.
Reflexionando sobre estas circunstancias y relaciones de la forma y la materia he llegado a las siguientes proposiciones, que simplemente voy a enumerar: