Correspondencia
Correspondencia En el mundo de las letras no se ha producido noticia alguna de interés. Fichte se encuentra todavía aquí; le he visto en el teatro, pero no hemos hablado. Vive muy retirado y no ha visitado a la gente ilustrada de aquí, excepto a Gedicke. Se dice que ha estado en el Consejo de Estado para obtener permiso para impartir oficialmente cursos en Berlín, pero éste ha rechazado la petición. Ahora se dedica sólo a escribir, y —según me contaba Ben David— trabaja en una obra filosófica, que quiere editar en tres tomos, con el título Saber, Dudar, Creer. Con los ingresos por la escritura malamente podría vivir, pero creo que su mujer ha aportado al matrimonio una considerable fortuna.
Cierto eco ha tenido aquí Diógenes con la linterna [La linterna de Diógenes] que todo el mundo atribuye al predicador Jänisch. La obra es cínica. El autor trae y lleva algo en relación con la filosofía crítica, la cual, a mi parecer no ha comprendido del todo. Reproduce tres juicios de usted: sobre Reinhold, Beck y Fichte, sobre cuyo acierto paso. Si Jänisch es realmente el autor de la obra, no le hace mucho favor.
Nicolai sigue fantaseando sobre la filosofía crítica y el fichteanismo; y como se ha convertido en académico, considera un deber duplicar su engendro de escritura.