Correspondencia
Correspondencia Habrá visto en los periódicos berlineses que en Berlín se anuncian un montón de cursos, aunque realmente sólo se llegan a impartir la mitad. Yo mismo ex officio tengo que dar muchos cursos, estoy contento con mi éxito y el número de mis oyentes crece cada año. Los lunes de 10 a 12 imparto Antropología. La sala, bastante grande, está a rebosar. Entre mis oyentes se cuentan personas de todos los estados; estudiantes, ciudadanos, oficiales…
Acabo de saber el nombre del repartidor, se llama Segismundo. Mi madre me recuerda que los nabos necesitan sólo un cuarto de hora de cocción, y que pierden el sabor si cuecen más Me permito pedirle que envíe esa carta adjunta al predicador áulico Schulz. Deme con frecuencia ocasión de mostrarle cuán cordialmente le estimo y valoro. ¡Si supiera cuántas veces me conmuevo recordando su compañía, su magisterio, y cómo deseo verle de nuevo! He comprado su busto, que me parece muy acertado en parecido; lo cual es valiosísimo para mí, pues me permite tener ante los ojos al hombre a quien agradezco mi gran suene.
Siga bien, querido amigo, goce de días alegres y felices; realmente nadie lo merece más que usted. No me olvide del todo. Su agradecido alumno
J. G. C. KIESEWETTER
P. S. El librero le enviará oportunamente el examen de la Metacrítica.