Correspondencia
Correspondencia Estoy tan lejos de considerar a la metafÃsica misma, tomada objetivamente, como cosa menor o prescindible, que especialmente desde hace algún tiempo, tras haber comprendido —a mi parecer—, su naturaleza y el lugar que le corresponde entre los conocimientos humanos, me he convencido de que incluso el bien verdadero y duradero del género humano depende de ella, un encomio que a cualquiera excepto a usted le parecerá fantástico y temerario. A los genios como usted, señor mÃo, les corresponde dar paso a una nueva época en esta ciencia, tender de nuevo la plomada y delinear con mano maestra el plan de esa disciplina, construida hasta ahora siempre a la mera ventura. Por lo que se refiere al depósito de saber, que de esta manera queda públicamente al desnudo, no se trata de verlo como una inconveniencia frÃvola, sino como efecto de una larga investigación, de tal modo que, en orden a este objetivo, no encuentro nada más aconsejable que arrancarle [a la metafÃsica] su vestimenta dogmática y tratar escépticamente los conocimientos establecidos; ciertamente la utilidad de ello es solamente negativa (stultitia caruisse), pero prepara para lo positivo, pues la simplicidad de un entendimiento sano, pero falto de instrucción, necesita pata adquirir conocimientos solamente de un Organon; pero el pseudoconocimiento de una cabeza echada a perder necesita, en primera instancia, un Kathartikon. Si se me permite aludir en esta consideración a algo de mis propios afanes, creo que desde el momento en que he dejado de producir trabajos de esta clase, he llegado en esta disciplina a importantes ideas, que fijan su proceder, que no quedan meramente en perspectivas generales, sino que pueden utilizarse en la práctica como una pauta propiamente dicha. Poco a poco, en la medida en que lo permiten mis restantes ocupaciones, me dispongo a someter estos ensayos al enjuiciamiento público, pero sobre todo al de usted, alimentando la esperanza de que si usted gustase de unir en este asunto sus afanes a los mÃos —en lo cual entiendo también la advertencia de sus fallos—, podrÃa obtenerse algo importante para el desarrollo de esta ciencia.