Correspondencia
Correspondencia La primera visita que realicé fue al Sr. Mendelssohn; conversamos durante cuatro horas enteras sobre algunos temas de su Disertación. Tenemos una filosofía muy diferente. Él sigue literalmente a Baumgarten y en distintos momentos pareció darme a entender de manera no precisamente poco clara, que en algunos puntos no estaba de acuerdo conmigo, justamente porque no coinciden con la opinión de Baumgarten. Su Disertación le gusta sobremanera y lamenta únicamente que usted no haya sido un poco más explícito. Se admira sobre todo de la agudeza contenida en el enunciado de que, cuando en una proposición el predicado es sensible, únicamente tiene validez subjetiva en relación con el sujeto, mientras que cuando es intelectual, etc., etc. Igualmente [le admira] el desarrollo dei infinito, o la resolución del problema de Kästner. Va a editar pronto algo en lo que, como él dice, va a parecer que hubiese copiado su primera sección al completo; en resumen, que tiene el conjunto de la disertación por una obra de todo punto excelente, sólo que todavía no aprueba completamente algunos aspectos de la misma, entre ellos el que para la explicación del tiempo haya que servirse de la expresión simul o de post para la del espacio. En su opinión tampoco debe aparecer simul en el principio de no contradicción. En el futuro tendré de nuevo ocasión de hablar con él acerca de esto, y no dejaré nunca de dar cuenta de ello a mi queridísimo profesor. La conversación favorita de este hombre consiste en el desarrollo de cuestiones metafísicas y he pasado con él la mitad del tiempo que llevo aquí. También le va a escribir a usted, pero sólo brevemente. Piensa que las sutilezas no se pueden dirimir por correspondencia. Ahora mismo me ocupo de redactar un pequeño artículo para él en el que quiero mostrarle la falsedad de la demostración a priori de la existencia de Dios. Está muy interesado por esta prueba, lo que no es de extrañar, ya que es aceptada por Baumgarten.