Correspondencia
Correspondencia Me siento muy feliz de tener su retrato sobre mi escritorio. ¡Qué placer me proporciona, pues me trae recuerdos de aquellos tiempos tan llenos de enseñanzas! A usted y al Sr. Friedländer les estoy infinitamente obligado por ello.
He empezado hace poco a leer la Arquitectónica de Lambert y no puedo juzgarla. Son por lo demás pocas horas las que puedo dedicar a los estudios que no sean de medicina.
Ya he charlado lo suficiente, inolvidable profesor. Responda pronto y extensamente a mi escrito. Pues —Dios lo sabe— solamente su juicio será capaz de determinar para mí su valor. Piense hasta entonces en su muy humilde servidor y discípulo,
MARCUS HERZ
Königsberg, 1 de octubre de 1772
Muy honorable y doctísimo, muy respetable Sr. Magister:
Por la presente tengo humildemente el honor de reclamar los 2 ducados a los que reduje voluntariamente el honorario de 8 táleros de su hijo, con ocasión de su partida.
Los docentes de la Universidad estamos ahora particularmente obligados a dar cuentas de los balances a la mayor brevedad. Quedo suyo seguro servidor, con la mayor consideración,
