Crítica de la Razón Práctica
Crítica de la Razón Práctica La Analítica de la razón pura teórica versa sobre el conocimiento de los objetos que I pueden ser dados[A 160] al entendimiento y, por lo tanto, había de comenzar por la intuición, o sea (al ser la intuición siempre sensible) por la sensibilidad, avanzar desde ahí hacia los conceptos (de los objetos relativos a dicha intuición) y sólo después de ambos preliminares le cabía finalizar con los principios. Por contra, como la razón práctica no tiene que ver con los objetos ni el llegar a conocerlos, sino con su propia capacidad para realizarlos (con arreglo al conocimiento que se tenga de dichos objetos), esto es, tiene que ver con una voluntad, la cual es una causalidad en tanto que sea la razón quien entrañe su fundamento de determinación, consiguientemente no ha de indicar ningún objeto de la intuición, sino que en cuanto razón práctica (como el concepto de causalidad entraña siempre la referencia a una ley que determina la existencia de lo diverso en las relaciones donde se conjugan sus elementos) ha de señalar sólo una ley de tal razón, resulta que una crítica de su Analítica ha de comenzar por la posibili<Ak. V, 90>dad de \ principios prácticos a priori, en la medida en que deba ser una razón práctica (lo cual constituye el problema de fondo). Sólo desde ahí pudo alcanzar conceptos relativos a los objetos de una razón práctica, a saber, los de lo bueno y lo malo por antonomasia, a fin de alumbrarlos conforme a esos principios (pues con anterioridad a tales principios no es posible presentar dichos objetos como el bien y el mal mediante ninguna capacidad cognoscitiva), y sólo en[A 161]tonces podía el último capítulo I concluir esta parte analizando la relación entre razón práctica y sensibilidad, así como el necesario influjo de aquella razón sobre la sensibilidad, que se deja percibir a priori y que llamamos sentimiento moral.