Crítica de la Razón Práctica
Crítica de la Razón Práctica Desde luego, todo este discurso da por supuesto que nuestra razón práctica posee una voz con la cual «hace temblar incluso al criminal más audaz, obligándole a esconderse ante su mirada» (A 142[33]). A quien le resulte oneroso pagar aquel peaje metafísico implícito en esa distinción entre fenómeno y noúmeno con que Kant viene a disolver el enigma de la libertad, puede acudir a la reformulación del mismo problema hecha por Javier Muguerza, para quien el comportamiento ajeno sí podría ser enfocado bajo la óptica del necesitarismo causal en pos de alguna comprensión, mas esa lente nunca debe servir para enjuiciar la propia conducta, salvo que nos hallemos dispuestos a dejar de ser personas o sujetos morales: