CrÃtica de la Razón Práctica
CrÃtica de la Razón Práctica La ley moral es el único fundamento para determinar la voluntad pura. Pero como dicha ley es simplemente formal (exige únicamente la forma de la máxima como legisladora universal), hace abstracción de toda materia en cuanto fundamento determinante y, por consiguiente, hace abstracción de cualquier objeto del querer. Por ende, aun cuando el sumo bien siempre haya de ser el objeto Ãntegro de una razón pura práctica, o sea, de una voluntad pura, no por ello ha de ser tenido por su fundamento de determinación, y la ley moral es lo único que ha de ser considerado como tal fundamento para convertir al sumo bien en un objeto a realizar o promover. Recordar esto tiene suma importancia I en un caso tan delicado como es la determi[A 197]nación de principios morales, donde también la más mÃnima tergiversación falsea las intenciones. Pues, como se ha sabido por la AnalÃtica, si con anterioridad a la ley moral se toma algún objeto bajo el rótulo de «un bien» como fundamento para determinar la voluntad y luego se deduce de dicho objeto el supremo principio práctico, todo ello comportarÃa siempre heteronomÃa y el principio moral quedarÃa suprimido.