Crítica de la Razón Práctica
Crítica de la Razón Práctica Entre las antiguas escuelas griegas sólo hubo propiamente dos que siguieron un método idéntico al determinar el concepto del sumo bien, pues no hacían valer virtud y felicidad como dos elementos distintos del sumo bien, con lo cual buscaban la unidad del principio conforme a la regla de la identidad, pero en cambio se separaban al escoger distintamente entre ambos conceptos básicos. El epicúreo decía: «cobrar consciencia de su máxima conducente a la felicidad, tal cosa es la virtud», y el estoico decía: «cobrar consciencia de su virtud, he ahí la felicidad». Para el primero prudencia era tanto como moralidad y para el segundo, que escogía una denominación más elevada para la virtud, la moralidad era la única sabiduría verdadera. I