CrÃtica de la Razón Práctica
CrÃtica de la Razón Práctica La transgresión de la ley se verÃa desde luego evitada y serÃa hecho lo mandado, mas como la intención por la cual deben tener lugar las acciones no puede verse impuesta por mandato alguno, mientras que el acicate de la actividad está aquà siempre a mano y es externo, sin que a la razón le quepa sublevarse reclutando fuerzas para resistir a las inclinaciones mediante una viva representación de la dignidad de la ley, la mayorÃa de las acciones conformes a la ley se deberÃan al miedo, unas cuantas a la esperanza y ninguna al deber, con lo que no existirÃa en absoluto el valor moral de las acciones, es decir, lo único de que depende el valor moral de la persona, e incluso del mundo, a los ojos de la suprema sabidurÃa.