CrÃtica de la Razón Práctica
CrÃtica de la Razón Práctica AsÃ, mi jovencÃsimo oyente se verá elevado gradualmente desde la simple aprobación hacia una enorme admiración, de aquà al asombro, para llegar finalmente hasta una inconmensurable veneración y un vivo deseo de poder ser como un hombre semejante (sin encontrarse desde luego en sus circunstancias); no obstante, la virtud resulta aquà tan apreciable porque cuesta mucho y no porque rente algo. Toda la admiración y el propio afán por emular a este carácter es[A 279]triba I enteramente en la pureza del principio moral, que sólo puede evidenciarse correctamente si, al representarla, se retira de los móviles para actuar todo cuanto los seres humanos puedan adscribir sólo a la felicidad.