CrÃtica de la Razón Práctica
CrÃtica de la Razón Práctica El primer espectáculo de un sinfÃn de mundos anula, por decirlo asÃ, mi importancia en cuanto criatura animal, habiendo de reintegrar a los planetas (un simple punto en el cosmos) esa materia que durante un breve lapso (no se sabe cómo) fue dotada con energÃa vital. En cambio el segundo espectáculo eleva mi valor en cuanto persona infinitamente, gracias a mi personalidad, en donde la ley moral me revela una vida independiente de la animalidad e incluso del mundo sensible en su conjunto, al menos por cuanto cabe inferir del destino teleológico de mi existencia merced a esta ley, la cual no se circunscribe a las con[A 290]diciones y los lÃmites de I esta vida, sino que se dirige hacia lo infinito.
Sin embargo, admiración y respeto pueden ciertamente incitar a la investigación, mas no hacer sus veces. ¿Qué debe hacerse entonces para emprender dicha indagación de una manera útil y adecuada a la eminencia del objeto? Los ejemplos pueden servir aquà como prevención, pero también de modelo.