CrÃtica de la Razón Práctica
CrÃtica de la Razón Práctica [15] «Resuelto como estoy a suministrar algún dÃa una metafÃsica de las costumbres —leemos en el prólogo de la Fundamentación— anticipo de momento esta fundamentación. A decir verdad no existe otra fundamentación para dicha metafÃsica que la crÃtica de una razón práctica pura, tal como para la metafÃsica lo es la ya entregada crÃtica de la razón pura especulativa. Sin embargo, esta segunda crÃtica no es de una necesidad tan apremiante como la primera, en parte porque la razón humana puede ser llevada fácilmente hacia una enorme rectitud y precisión en lo moral, incluso dentro del entendimiento más común, al contrario de lo que sucedÃa en el uso teórico puro, donde se mostraba I enteramente dialéctica; por otra parte, para la crÃtica de una razón práctica pura, si debe ser completa, exijo que haya de poder mostrar al mismo tiempo su continuidad con la especulativa en un principio común, porque a la postre sólo puede tratarse de una y la misma razón, que simplemente ha de diferenciarse por su aplicación. Pero aquà no podÃa brindar esa integridad sin traer a colación consideraciones de muy otra Ãndole y desorientar a los lectores. Por ello no empleo el rótulo de CrÃtica de la razón práctica y me sirvo del de Fundamentación para una metafÃsica de las costumbres» (cf. Fundamentación, AK. IV, 391 de mi traducción en esta misma colección de Alianza Editorial). <<