Crítica de la Razón Práctica
Crítica de la Razón Práctica [68]Cf. Replanteamiento de la cuestión sobre si el género humano se halla en continuo progreso hacia lo mejor, Ak. VII, 86; en Ideas para una historia universal en clave cosmopolita y…, ed. cit. en bibliografía, p. 91. <<
[69] Cf. A 133, A 135, A 142 y A 152. En un momento dado se caracteriza como sentimiento moral al estar contento con uno mismo (A 68) y en otro al influjo que la razón práctica ejerce sobre nuestra sensibilidad (A 161). <<
[70] Cf. op. cit., Ak. VII, 86; ed. cast, cit., p. 86. <<
[71] Cf. ibid., Ak. VII, 85; p. 88. El entusiasmo estaba en boga y, las conociera o no, es evidente que Kant hubiera suscrito sin titubear estas líneas escritas por Madame de Staël, para diferenciar al entusiasmo de su principal antagonista: el fanatismo. «Muchas personas se previenen contra el entusiasmo; lo confunden con el fanatismo y es un gran error. El fanatismo es una pasión exclusiva, cuyo objeto es una opinión. El entusiasmo se repliega a la armonía universal. Casi siempre es el entusiasmo quien nos lleva a sacrificar nuestro propio bienestar o nuestra propia vida. Sólo el entusiasmo puede contrarrestar la tendencia al egoísmo» (cf. Madame de Staël, Alemania (traducción de Manuel Granell, con un prólogo de Guido Brunner), Espasa-Calpe, Madrid, 1991, pp. 187-188. <<