Crítica de la Razón Práctica
Crítica de la Razón Práctica Pero la libertad es también la única entre todas las ideas de la razón especulativa respecto de cuya posibilidad sabemos algo a priori, aun cuando no lleguemos a comprenderla, por cuanto supone la condición[101] de esa ley moral que sí conocemos. Las ideas de Dios y de la inmortalidad no representan sin embargo condiciones de la ley moral, sino las condiciones del objeto I[A 6] necesario de una voluntad determinada por dicha ley, esto es, del simple uso práctico de nuestra razón pura; así pues, respecto de tales ideas no nos cabe sostener que podamos reconocer y comprender, no digo ya la realidad, sino ni tan siquiera su mera posibilidad. A pesar de lo cual constituyen las condiciones para aplicar la voluntad moralmente determinada al objeto que le viene dado a priori (el sumo bien) como suyo. Por consiguiente, su posibilidad puede y tiene que ser admitida a ese respecto práctico sin reconocerla o comprenderla teóricamente.