CrÃtica de la Razón Práctica
CrÃtica de la Razón Práctica A la hora de determinar una peculiar capacidad del alma humana con arreglo a sus fuentes, contenidos y lÃmites, no cabe —según la naturaleza del conocimiento humano— sino comenzar por la exacta y (en cuanto ello sea posible conforme a la situación actual de nuestros elementos ya conquistados) cabal exposición de sus partes. Sin embargo, existe una segunda perspectiva que resulta más filosófica y arquitectónica, cual es concebir correctamente la idea del conjunto y, a partir de ahÃ, considerar dentro de una capacidad racional pura todas aquellas partes en su recÃproca y mutua relación, haciéndolas derivar del concepto de aquella totalidad. Este examen I acreditativo sólo es[A 19] posible merced a la más Ãntima familiaridad con el sistema, y aquellos que se desalientan con el seguimiento de la primera indagación, al estimar que no merecÃa la pena adquirir esa familiaridad, no logran acceder al segundo nivel, esto es, no alcanzan esa visión panorámica consistente en un retorno sintético hacia lo que antes se daba de modo analÃtico, con lo cual no supone ningún prodigio que tropiecen con inconsecuencias por doquier, aun cuando los vacÃos que presumen no se hallan en el sistema mismo, sino tan sólo en el disparatado decurso de su propio pensamiento.