CrÃtica de la Razón Práctica
CrÃtica de la Razón Práctica En lo que atañe a este tratado, nada temo acerca del reproche de querer introducir un nuevo lenguaje, ya que aquà el tipo de conocimiento se aproxima por sà mismo a la popularidad. Con respecto a la primera crÃtica, este reproche tampoco se le podÃa ocurrir a nadie que, sin limitarse a hojearla, la haya examinado minuciosamente. Rebuscar nuevas palabras, allà donde el lenguaje no carece de expresiones para los con[A 20]ceptos I en cuestión, supone un pueril empeño por descollar entre la muchedumbre, ya que no merced a novedosos y genuinos pensamientos, sà gracias a un nuevo remiendo hecho sobre la vieja vestimenta. Por eso, si los lectores de aquel escrito conocen expresiones más populares que resulten tan convenientes para ese pensamiento tanto como a mà me parecen serlo aquellas otras, o si se comprometen a evidenciar la inanidad de ese mismo pensamiento y, de paso, la de toda expresión que lo designe, les quedarÃa muy agradecido por lo primero, ya que sólo quiero ser comprendido, mas con respecto a lo segundo prestarÃan un meritorio servicio a la filosofÃa. Pero mientras<Ak. V, 11> persistan esos pensamientos, \ dudo mucho que quepa encontrar para ellos expresiones adecuadas y de uso más corriente[110]. \ I