Crítica de la Razón Práctica
Crítica de la Razón Práctica De esa manera se constatarían entonces los princi<Ak. V, 12>pios a priori de dos facultades del espíritu, la capaci[A 21]dad I cognoscitiva y la desiderativa, que serían defini[A 22]das con arreglo a las condiciones, el contorno y I los[A 23] límites de su uso, estableciéndose con ello un firme suelo para fundamentar como ciencia una filosofía sistemática no sólo teórica sino también práctica.
Semejante afán quedaría malogrado si alguien descubriera inopinadamente que no hay ni puede haber ningún conocimiento a priori[111]. Mas no cabe aquí ese peligro. Sería tanto como si alguien pretendiese demostrar por medio de la razón que no existe razón alguna. Pues nosotros decimos que conocemos algo mediante la razón, cuando cobramos consciencia de que tal cosa hubiéramos podido saberla incluso aun[A 24] que no se hubiese presentado en la I experiencia, con lo cual el conocimiento a priori y el conocimiento racional vienen a ser una y la misma cosa.