Critica del juicio
Critica del juicio Sólo hay, pues, para el arte bello una manera (modus), pero no un método (methodus). El maestro mismo debe hacer primero lo que el alumno ha de realizar después y del modo cómo lo ha de realizar, y las reglas universales bajo las cuales, al final, reduce su proceder, pueden más bien servir para traer al recuerdo los momentos principales del mismo que para prescribÃrselos. AquÃ, sin embargo, hay que tomar en consideración un cierto ideal que el arte debe tener ante los ojos, aunque en su ejercicio no lo realice jamás enteramente. Sólo mediante el despertar de la imaginación del alumno, en adecuación con un concepto dado, mediante la insuficiencia notada de la expresión para la idea, que el concepto mismo no alcanza, porque es estético, y mediante una aguda crÃtica, puede evitarse que los ejemplos que se le ponen delante no sean tomados en seguida por él como prototipos y modelos de la imitación que no pueden ser sometidos a forma alguna superior y a propio juicio, y asà evitará que el genio, y con él también la libertad de la imaginación misma, en su conformidad a leyes, sea ahogada, libertad sin la cual no es posible arte bello alguno, ni siquiera un gusto recto propio que lo juzgue.