Critica del juicio
Critica del juicio Pero que cosas de la naturaleza sirvan unas a otras de medios para fines y que su posibilidad misma sea suficientemente comprensible sólo mediante esa clase de causalidad, es cosa para la cual no tenemos fundamento alguno en la idea universal de la naturaleza como conjunto de los objetos de los sentidos. Pues en el caso anterior, la representación de las cosas, por ser algo en nosotros, podía ser muy bien pensada a priori, como propia y útil para la disposición interior final de nuestras facultades de conocer; pero de qué modo fines, que no son los nuestros y que no pertenecen tampoco a la naturaleza (que no admitimos como ser inteligente), puedan y deban, sin embargo, constituir una especie particular de causalidad, por lo menos una peculiarísima conformidad a leyes, eso no se puede presumir a priori con algún fundamento. Pero, lo que es más aún, la experiencia misma no puede mostrarnos la realidad de esos fines, a no ser que la hubiera precedido ya un razonamiento que introdujera subrepticiamente el concepto de fin en la naturaleza de las cosas, sin tomarlo de los objetos y de su conocimiento de experiencia, y lo usara, pues, más para hacer comprensible en nosotros la naturaleza, según la analogía con una base subjetiva del enlace de las representaciones, que para conocerla por fundamentos objetivos.