Critica del juicio
Critica del juicio Primeramente hay que notar bien que la belleza para la cual se debe buscar un ideal no es una belleza vaga, sino una belleza fijada por medio de un concepto de finalidad objetiva, y, consiguientemente, tiene que pertenecer al objeto de un juicio de gusto que no sea totalmente puro, sino en parte intelectualizado. Es decir, que en la clase de fundamentos del juicio donde deba encontrarse un ideal tiene que haber como base alguna idea de la razón, según determinados conceptos que determine a priori el fin en que descansa la posibilidad interna del objeto. Un ideal de bellas flores, de un bello mobiliario, de una bella perspectiva, no se puede pensar. Pero tampoco déjase representar ideal alguno de una belleza dependiente de un fin determinado, verbigracia, una bella casa-habitación, un bello árbol, un bello jardín, probablemente porque esos fines no son bastante determinados y fijados por su concepto, y, en consecuencia, la finalidad es casi tan libre como en la belleza vaga. Sólo aquél que tiene en sí mismo el fin de su existencia, el hombre, que puede determinarse a sí mismo sus fines por medio de la razón, o, cuando tiene que tomarlos de la percepción exterior, puede, sin embargo, ajustarlos a fines esenciales y universales y juzgar después estéticamente también la concordancia con ellos, ese hombre es el único capaz de un ideal de la belleza, así como la humanidad en su persona, como inteligencia, es, entre todos los objetos en el mundo, el único capaz de un ideal de perfección.