Fundamentación de la metafÃsica de las costumbres
Fundamentación de la metafÃsica de las costumbres Pero si yo tuviera que elegir entre el concepto de sentido moral y el de la perfección en general[67] —ninguno de los dos lesiona, al menos, la moralidad, aun cuando no son aptos tampoco para servirle de fundamento—, me decidirÃa en favor del último, porque éste, al menos, alejando de la sensibilidad y trasladando al tribunal de la razón pura la decisión de la cuestión, aun cuando nada decide éste tampoco, conserva, sin embargo, sin falsearla la idea indeterminada —de una voluntad buena en s× para más exacta y precisa determinación.
[El fracaso de la heteronomÃa] >>
Creo, además, que puedo dispensarme de una minuciosa refutación de todos estos sistemas. Es algo tan fácil, y la ven, probablemente, tan bien los mismos que, por su oficio, están obligados a pronunciarse en favor de alguna de esas teorÃas —pues los oyentes no toleran con facilidad la suspensión del juicio—, que serÃa trabajo superfluo el hacer tal refutación. Pero lo que más nos interesa aquà es saber que estos principios no establecen más que heteronomÃa de la voluntad como fundamento primero de la moralidad, y precisamente por eso han de fallar necesariamente su fin.