Fundamentación de la metafísica de las costumbres
Fundamentación de la metafísica de las costumbres Al recorrer en una primera lectura el segundo capítulo de la Fundamentación de la metafísica de las costumbres, las múltiples formulaciones del imperativo categórico nos dejan un poco aturdidos por tanta variedad. Pero una segunda lectura más reflexiva nos persuade de que esta variedad de formulaciones pone de manifiesto ante nuestros ojos la riqueza de la moral kantiana, que no tiene un solo rostro sino varios.
La primera formulación del imperativo categórico, nos presenta a esa moral como una ética del deber y de la obligación, como una deontología. Pero la segunda formulación del imperativo categórico, inspirada en la idea de humanidad, le da a dicha moral un rostro, valga la redundancia, más humano, más altruista y solidario. Y la tercera formulación, que proclama la autonomía de la voluntad y pone a ésta en conexión con el reino de los fines, abre la puerta a una ética de la esperanza en una futura instalación de ese reino en la política y en la historia, como más tarde el propio Kant, ya septuagenario, llegaría a soñar en su genial ensayo de 1794 Para la paz perpetua.
