Fundamentación de la metafísica de las costumbres
Fundamentación de la metafísica de las costumbres Si Descartes separó, para bien y para mal, al sujeto cognoscente de su entorno cósmico, Kant emancipó por su parte al sujeto agente libre de ese mismo entorno en que lo había situado la filosofía tradicional. Desde que él instauró el «primado de la razón práctica» (paradójicamente coincidente a su manera con la crítica de Hume a la «falacia naturalista») la metafísica de las costumbres dejó de subordinarse a la metafísica de la naturaleza para iniciar por cuenta propia su propio desarrollo. Cualquiera que sea el juicio de valor que uno otorgue al pensamiento ético de Kant, nadie le podrá negar, como advierte Rawls que ha superado a la tradición del pensamiento moderno —tanto en su vertiente racionalista como en la empirista— en la profundización del concepto de persona como sujeto que es libre y autónomo, es decir, como sujeto que no lo es sólo de conocimiento, sino también de sentimiento y de acción.