Fundamentación de la metafísica de las costumbres
Fundamentación de la metafísica de las costumbres El hombre ordinario necesita de la filosofía porque las demandas del placer lo inducen a autoengañarse y argumentar de manera sofisticada contra lo que parecen ser duras demandas de la moralidad. Esta actitud da lugar a lo que Kant llama dialéctica natural —una tendencia a explayarse en argumentos plausibles que se contradicen entre sí y socavan con ello las exigencias del deber—. Esta postura puede resultar desastrosa para la práctica de la moralidad, tan desastrosa que la razón humana ordinaria se ve obligada finalmente a buscar alguna solución a sus dificultades. Pero esta solución sólo podrá ser hallada en la filosofía, y en particular en una crítica de la razón práctica, la cual retrotraerá nuestro principio moral a su verdadera fuente en la razón misma.
[Págs. 87-90: El uso de ejemplos]
