Fundamentación de la metafísica de las costumbres
Fundamentación de la metafísica de las costumbres Sería imposible resolver la contradicción si nos concibiéramos a nosotros mismos como libres y como determinados en el mismo sentido y en la misma relación. Tenemos que mostrar que la contradicción surge del hecho de que nos concebimos en dos sentidos y relaciones, y que desde este doble punto de vista, estas dos características no solamente pueden, sino que deben, ser combinadas en el mismo sujeto. Ésta es tarea que la filosofía especulativa ha de cumplir si la filosofía práctica (o moral) quiere verse liberada de las heridas que puedan causarle los ataques externos.
Los dos puntos de vista en cuestión son los que ya hemos encontrado. El hombre debe —desde dos puntos de vista— considerarse a sí mismo como miembro del mundo inteligible y como parte del mundo sensible. Una vez que se comprende esto, la contradicción desaparece. El hombre puede, y ciertamente debe, sentirse libre como miembro del mundo inteligible y determinado como parte del mundo sensible; no hay contradicción alguna en suponer que como apariencia en el mundo sensible, el hombre está sujeto a leyes que no le son aplicables como cosa en sí misma. Así, el hombre no se considera responsable de sus deseos e inclinaciones, pero sí se considera responsable de ceder a ellos en detrimento de la ley moral.