Historia natural y teoria general del cielo
Historia natural y teoria general del cielo A esta ley de densidades que reina entre los planetas, debe nuestro sistema su especial perfección en comparación con todas las otras concepciones que se hayan intentado o se intentarán aún con respecto a su origen. Newton que habÃa determinado la densidad de algunos planetas por vÃa de cálculo, creÃa encontrar la causa de sus relaciones de distancia en la perfección de la decisión divina y en los motivos de las últimas finalidades de Dios: porque los planetas más cercanos al sol deben soportar más calor y los más alejados contentarse con menores grados de calor, lo que no parecerÃa posible si los planetas más cercanos no estuviesen compuestos de materia más densa y los más alejados de materia más liviana. Pero no hace falta reflexionar mucho para darse cuenta de la insuficiencia de esta explicación. Un planeta, por ejemplo nuestra tierra, está compuesto de materias sumamente distintas entre sÃ; de éstas, tendrÃan que hallarse extendidas en la superficie las más livianas a las cuales una influencia uniforme del sol penetra y mueve en mayor grado y cuya composición tiene una relación con el calor que producen sus rayos; pero de ninguna manera aparece la necesidad de que la mezcla de las restantes materias del globo entero tenga esta relación, puesto que el sol no produce ningún efecto en el interior del planeta. Newton temÃa que la tierra, si se acercase a los rayos del sol tanto como Mercurio, arderÃa como un cometa y que su materia no ofrecerÃa suficiente resistencia al fuego para no ser dispersada por el calor. Entonces serÃa mucho más probable que la materia del sol mismo que es cuatro veces más liviana que la de la tierra, fuese destruida por este calor. ¿Y por qué es la luna dos veces más densa que la tierra junto a la cual se halla suspendida en exactamente la misma distancia del sol? No es posible pues atribuir las densidades proporcionales a la relación con el calor solar sin enredarse en las más graves contradicciones. Se comprende más bien que una causa que ha distribuido los lugares de los planetas de acuerdo a la densidad de su conglomerado, debe haber tenido una relación con el interior de su materia y no con su superficie y que, no obstante esta consecuencia determinante, debe admitir una variedad de materias en un mismo cuerpo sideral, fijando sólo en el total de la composición aquella relación de densidad. Dejo pues al buen criterio del lector juzgar si todas estas consideraciones pueden ser satisfechas por otra ley estática que la expuesta en nuestra teorÃa.