Historia natural y teoria general del cielo
Historia natural y teoria general del cielo «Sostener que el Sol está colocado inmóvil en el centro del mundo, es una opinión absurda, falsa en filosofía y formalmente hereje, porque es expresamente contraria a las Escrituras; sostener que la tierra no está colocada en el centro del mundo, que no es inmóvil, que tiene, incluso, un movimiento de rotación, es también una proposición absurda, falsa en filosofía, no menos errónea en la fe»[4].
El mismo Tribunal del Santo Oficio condenó las ideas Copérnicas de Galileo obligándole a abjurar formalmente de sus teorías en 1633, como único medio de no concluir quemado en una plaza pública como Giordano Bruno[5].
Así se comprende por qué Kant aún en 1755 pone tanto énfasis en destacar la perfecta coincidencia entre su sistema y la religión, y quizá no sea muy desacertado pensar que la meliflua dedicatoria al «Serenísimo, poderosísimo Rey Federico de Prusia» hecha por su «devotísimo siervo» tiene por objeto protegerse de los eventuales ataques de los fanáticos que hubieran visto en la obra de Kant un ataque a la concepción bíblica del origen del mundo[6].
Interesa destacar un punto tratado por Kant en el prefacio, en el que dice:
«No negaré que la teoría de Lucrecio o de su predecesor, de Epicuro, Leucipo y Demócrito, tienen mucho parecido con la mía».