Historia natural y teoria general del cielo
Historia natural y teoria general del cielo Pero si se quiere exceptuar la constitución del edificio mundial y el origen de los movimientos de las leyes generales de la naturaleza para atribuirlos a la acción inmediata de Dios, se notará muy pronto que las analogías citadas desmienten evidentemente este concepto. Porque en lo que respecta en primer lugar a la uniforme coincidencia de las direcciones, es manifiesto que no hay causa por la cual los cuerpos siderales deban realizar sus revoluciones precisamente hacia una sola dirección si no fuera que el mecanismo de su formación los hubiera determinado a ello. Porque el espacio en que giran es infinitamente poco resistente y no limita sus movimientos ni hacia un lado ni hacia el otro; por lo tanto, la elección de Dios no se limitaría sin motivo alguno a una sola determinación, sino se mostraría con mayor libertad en diversas variaciones y diferencias. Más aun: ¿por qué las órbitas de los planetas están relacionadas tan exactamente a un plano común, a saber al plano ecuatorial de aquel cuerpo grande que en el centro de todo movimiento dirige sus revoluciones? Esta analogía, en vez de evidenciar una causa de la conveniencia, es más bien el motivo de cierta perturbación que quedaría eliminada por una libre desviación de las órbitas, porque las atracciones de los planetas estorban ahora en cierta manera la uniformidad de sus movimientos, mientras no se obstaculizarían en lo más mínimo si no se relacionasen tan exactamente a un plano común.