Historia natural y teoria general del cielo
Historia natural y teoria general del cielo Se disipará fácilmente esta duda al recordar lo que con el mismo propósito ha sido dicho anteriormente. ¿No es inevitable que la mecánica de todos los movimientos naturales tenga una tendencia esencial hacia todas aquellas consecuencias que coinciden bien con el proyecto de la suprema razón en toda la extensión de las combinaciones? ¿Cómo es posible que intente desviarse y se distraiga libremente en su proceder, si todas sus calidades, de las que derivan estas consecuencias, están determinadas por la idea eterna de la razón divina en la que necesariamente todo tiene que relacionarse y concordar entre sí? Pensándolo bien, ¿cómo se puede justificar el criterio según el cual se considera a la naturaleza como un sujeto rebelde que sólo por una especie de imposición que limita su libre actuación, puede ser mantenido en la vía del orden y de la armonía común, a no ser que se opine que ella sea un principio autónomo cuyas calidades no reconocen causa y al que Dios en la medida de lo posible trata de obligar a entrar en el plan de sus designios? Cuanto mejor se conozca a la naturaleza, tanto mejor se comprenderá que las calidades generales de las cosas no son ajenas y separadas entre ellas. Existirán entonces suficientes motivos para comprender que poseen afinidades esenciales por las que se disponen por sí mismas a ayudarse mutuamente, en establecer constituciones perfectas, que hay mutua relación entre los elementos en beneficio de la belleza del mundo material y también al mismo tiempo del progreso del mundo espiritual, y que en general las naturalezas aisladas de las cosas forman en el campo de las verdades eternas algo como un sistema en el que una está relacionada con la otra; se observará, además, muy pronto, que la afinidad entre ellas proviene de la comunidad de origen de donde derivan todas sus determinaciones esenciales.