La Religion dentro de los limites de la mera Razon
La Religion dentro de los limites de la mera Razon Diremos por lo tanto de uno de estos caracteres (de la distinción del hombre respecto a otros seres racionales posibles): le es innato, y sin embargo nos resignaremos a que no lleva la naturaleza la culpa (si el hombre es malo) o el mérito (si es bueno), sino que es el hombre mismo autor de ello. Pero como el primer fundamento de la adopción de nuestras máximas, que a su vez ha de residir él mismo en el libre albedrÃo, no puede ser un hecho que pudiera ser dado en la experiencia, el bien o el mal en el hombre (como primer fundamento subjetivo de la adopción de esta o aquella máxima con respecto a la ley moral) es llamado innato solamente en el sentido de que es puesto a la base antes de todo uso de la libertad dado en la experiencia (en la más temprana juventud, retrocediendo hasta el nacimiento) y de este modo es representado como presente en el hombre a una con el nacimiento; no que el nacimiento sea la causa de él.
A la base del conflicto de las dos hipótesis arriba establecidas está una proposición disyuntiva: el hombre es (por naturaleza) o moralmente bueno o moralmente malo. Pero a cualquiera se le ocurre fácilmente preguntar si con esta disyunción se está en lo justo y si no podrÃa alguno afirmar que el hombre no es por naturaleza ninguna de las dos cosas, y otro afirmar que es las dos cosas a la vez, a saber: en parte bueno y en parte malo. La experiencia parece incluso confirmar este término medio entre ambos extremos.
