Reflexiones sobre filosofia moral
Reflexiones sobre filosofia moral La felicidad es una consecuencia de la moralidad[93]; es un premio que no debe ser perseguido por si mismo y sólo se puede tener la esperanza de alcanzarlo en tanto se sea digno de él. El premio es un praemium gratuitum, pero no un debitum, se puede tener la esperanza de obtenerlo en tanto se merezca, mas no puede exigirse[94]. El premio no es «necesario», es meramente «posible»[95]. La acción moral sólo nos hace dignos, merecedores del premio, no asegura ni habilita para exigir su obtención. ¿Qué es lo que permite, por lo tanto, que el virtuoso pueda efectivamente tener una esperanza fundada de que alcanzará la felicidad? La respuesta kantiana a esta pregunta conduce directamente al papel que Dios y la religión juegan en su concepción moral.
El mérito y el demérito hacen posible la obtención de un premio o la imposición de un castigo respectivamente. Uno se hace merecedor de uno u otro de acuerdo con la adecuación o no de las acciones a la ley. «Lo que hago de acuerdo con una ley (precepto, regla, norma) respecto de la cual soy libre, es un mérito y puede imputárseme. Lo que no hago… no puede imputárseme. Lo que hago en contra de una ley respecto de la cual no soy libre, es culpa; lo que hago de acuerdo con… es justo»[96].