Reflexiones sobre filosofia moral
Reflexiones sobre filosofia moral Tampoco la «opinión pública» en tanto que «tribunal moral externo», tiene la competencia necesaria para atribuir el premio a los virtuosos. La opinión de los otros funciona, de hecho, como tribunal[118]: el castigo es el «desprecio», el «odio»[119], y el premio, el «honor», el «respeto», la «honra», el «amor»[120]. Inmediatamente, sin embargo, se hace notar que este tribunal lo único que puede hacer es «negar el bien positiva, el cual reparte arbitrariamente al modo de relación, amistad»[121].
En lo referente a la moral, sólo Dios puede ser el encargado de la atribución de premios; únicamente Él es el juez competente para otorgar a los virtuosos la felicidad de la que se han hecho merecedores[122]. Quien es digno de la felicidad puede, en virtud de la existencia de este juez, tener esperanzas fundadas de que obtendrá la felicidad que merece. Sólo en tanto se presupone su existencia, la esperanza de felicidad adquiere un verdadero efecto motivador[123]: «¿Por qué habríamos de actuar de tal forma que lleguemos a hacernos dignos de esta felicidad, si es que no presupusiéramos un ser que la repartiera de acuerdo con la dignidad?»[124].