Deseo bajo el Sol
Deseo bajo el Sol Las palabras flotaron en el aire mientras Lilah miraba al jinete y luego a Joss. Su mente luchaba por procesar todo lo que estaba sucediendo, pero una cosa era clara: no podÃa quedarse en Boxhill.
—Voy a Barbados. —Su voz era firme, aunque por dentro estaba temblando.
Joss asintió lentamente. —Entonces yo también voy.
—No tiene por qué hacerlo.
—SÃ, tengo que hacerlo.
El tono de Joss no admitÃa discusión, y Lilah, a pesar de su orgullo, sintió un extraño alivio al saber que no enfrentarÃa esto sola.
El barco llegó a Barbados al amanecer, bañando la costa con una luz dorada que no calmaba la sensación de peligro que Lilah habÃa llevado consigo durante todo el viaje. El aire, pesado y cargado con el aroma de la caña de azúcar, le recordó la infancia que habÃa dejado atrás, pero ahora todo parecÃa teñido por la amenaza que la habÃa seguido desde Boxhill.
Joss, siempre a su lado, estaba más callado de lo habitual, sus ojos escudriñando el horizonte como si esperara un ataque en cualquier momento. Su seriedad era contagiosa, y Lilah sintió que cada paso hacia la casa de su padre, Heart’s Ease, era una apuesta contra lo desconocido.
