Nunca
Nunca —Opciones —dijo, con la voz tensa.
El jefe del Estado Mayor no dudó.
—Tenemos un ataque de represalia listo. Un solo misil a su destructor. Respuesta proporcional.
Pauline miró el mapa.
—¿Y si lo hacemos… no letal?
Los generales se miraron. Blake fue el único que entendió su pensamiento al instante.
—Un disparo de advertencia. Golpear el agua cerca de ellos.
La presidenta asintió.
—Hagan la llamada.
En el centro de mando chino, la tensión podÃa cortarse con un cuchillo.
—Estados Unidos no ha respondido aún —informó un oficial.
Cheng Jin apretó los puños. Esperaban un ataque. Si no llegaba, habÃa una posibilidad.
—¿Dónde está la presidenta Green?
—En la sala de crisis. No ha dado la orden de contraataque.
Cheng tomó aire. Quizá, solo quizá, aún habÃa una salida.
El misil impactó el océano. A metros del buque chino. Una advertencia.
En Washington, todos contuvieron la respiración.
—¿Respuesta china? —preguntó Pauline.