Triple
Triple En el calor sofocante del bazar central, Dickstein se encuentra con Karim, un contrabandista local. Los dos se sientan en una mesa pequeña, rodeados de un mar de voces y olores exóticos. —¿Tienes lo que pedÃ? —pregunta Nat, sin levantar la mirada de su té. Karim sonrÃe, mostrando dientes amarillos. —Lo tengo, pero me costó caro. Y caro significa que tú también pagarás más. —Ya estás bien pagado, Karim. No intentes jugar conmigo.
La conversación, aunque tranquila en la superficie, es una danza peligrosa. Karim entrega un paquete pequeño, con información que podrÃa ser el hilo conductor hacia el cargamento de uranio. Pero mientras Dickstein se levanta para irse, siente una mirada fija en su nuca. Alguien lo sigue.
En un callejón estrecho, gira bruscamente y enfrenta al hombre que lo acecha. Un joven con una pistola lo apunta, nervioso pero decidido. —¿Quién eres? —gruñe el joven. —Solo un comerciante, buscando mi fortuna —responde Nat, con una calma gélida que desarma al atacante. Con un movimiento rápido, lo desarma y lo reduce contra la pared. —¿Quién te envió? El joven no responde, pero su silencio confirma lo que Dickstein temÃa: los egipcios saben que alguien está tras su cargamento.
