La Selección
La Selección —Celeste está planeando algo —dijo Marlee en voz baja mientras ambas desayunaban en un rincón del comedor—. Ten cuidado.
—No me importa lo que haga Celeste —respondió America con un tono mordaz—. Si quiere jugar sucio, que lo haga. No pienso caer en su juego.
Marlee no insistió, pero la advertencia quedó grabada en la mente de America. Celeste era implacable, siempre buscando formas de desacreditar a las demás, y America sabÃa que no estaba exenta de su mira.
Mientras tanto, Maxon parecÃa más distante. Durante dÃas, apenas la buscó, ocupado en reuniones interminables con los consejeros del rey. Pero una noche, mientras America observaba el cielo desde los jardines, él apareció de improviso.
—¿Qué haces aquà sola? —preguntó, acercándose con cautela.
—Pensando. Este lugar es más soportable cuando no hay nadie alrededor —respondió ella sin mirarlo.
Maxon se sentó a su lado, dejando un espacio prudente entre ellos. —QuerÃa hablar contigo. No he tenido mucho tiempo últimamente, pero eso no significa que no piense en ti.
America lo miró, sorprendida por su sinceridad. —¿Y en qué piensas exactamente?
—En cómo alguien como tú puede sobrevivir aquÃ. No pareces encajar, y sin embargo, lo haces.