La Selección
La Selección Una noche, mientras America se preparaba para una gala en honor a las alianzas internacionales de Illéa, recibió un mensaje inesperado: Maxon la quería ver en privado antes del evento. Aunque no entendía la urgencia, obedeció, siguiendo a un guardia hasta los jardines oscuros. Allí lo encontró, caminando de un lado a otro bajo la luz de las estrellas.
—¿Por qué aquí? —preguntó, rompiendo el silencio. Maxon se giró hacia ella, sus ojos reflejando algo que no había visto antes: desesperación. —Porque necesito hablar contigo sin las cámaras, sin los consejeros… sin nadie más.
America cruzó los brazos, sintiendo un nudo formarse en su pecho. —¿De qué se trata?
Maxon hizo una pausa, como si estuviera escogiendo cuidadosamente sus palabras. —Mi padre insiste en que tome una decisión pronto. El concurso no puede extenderse mucho más… pero hay algo que debo saber antes de seguir adelante.
Ella lo miró, intentando adivinar sus pensamientos. —¿Qué es lo que necesitas saber?
Él dio un paso hacia ella, la intensidad de su mirada casi abrumadora. —¿Puedo confiar en ti, America? ¿Puedo confiar en que, si te elijo, estarás a mi lado, incluso cuando las cosas se pongan difíciles?