La Selección
La Selección El peso de la pregunta la dejó sin aliento. En ese momento, todas sus dudas, sus sentimientos hacia Aspen, su resentimiento hacia el sistema de castas, parecieron colisionar dentro de ella. Pero antes de que pudiera responder, un ruido lejano interrumpió el momento.
Un grito. Luego otro. Y después, el estruendo de explosiones.
Maxon reaccionó de inmediato, tomando su brazo. —¡Tenemos que regresar al palacio!
El caos se desató. Los rebeldes habían logrado infiltrarse en los jardines, y el sonido de los disparos llenaba el aire. America y Maxon corrieron hacia el interior, escoltados por guardias que luchaban por mantener la situación bajo control. En el salón principal, las chicas restantes estaban reunidas, muchas de ellas llorando mientras los sirvientes intentaban calmarlas.
—¡America! —La voz de Aspen la llamó desde el otro extremo de la sala. Él cruzó entre la multitud, su uniforme de guardia manchado de polvo y sangre.
Maxon se tensó al verlo, su mirada oscureciéndose. —¿Qué está haciendo aquí?
Antes de que ella pudiera responder, Aspen intervino. —Estoy aquí para protegerla.
El enfrentamiento entre ambos hombres quedó en suspenso cuando un guardia entró corriendo, su rostro pálido. —¡Los rebeldes han tomado la puerta principal!