Diario de un seductor
Diario de un seductor Continúa en pie la pregunta: ¿Es su femineidad tan fuerte como para que se la refleje o debe gozarse tan sólo como belleza y donaire? ¿Es posible tender más el arco? Es mucho, sin embargo, encontrar una virginidad tan pura e inmediata pero también se logra lo interesante si esa virginidad está en tal estado que con ella se puedan intentar transformaciones. El mejor recurso para lograrlo es colocarle al lado a un petimetre apropiado para el caso. Es una superstición imaginar que eso puede perjudicarla.
Una muchacha es como una planta fina y delicada, cuya existencia tiene la gracia como hermosÃsima flor. SerÃa preferible que nada hubiera oÃdo del amor, pero para mis propósitos no vacilarÃa en proporcionarle un adorador a Cordelia, si es que no lo tiene ya: Pero de nada iba a servirme si se tratase de un ser grotesco.
Ha de ser un hombre digno de respeto, un carácter amable, pero insuficiente para las exigencias de la pasión de Cordelia. Ella acabada por sentirse superior, comenzarÃa por despreciar el amor e incluso pondrÃa en duda su existencia, pues ante sus ojos resplandece un ideal que no se puede encontrar en la vida.
«¿Esto se llama amor? —dirÃa—. Entonces en el amor nada hay que sea grande».