El concepto de la angustia
El concepto de la angustia En el apartado 2 del capÃtulo anterior indicábamos que la expresión «con el pecado de Adán vino la pecaminosidad al mundo» entrañaba una reflexión muy superficial. Éste es el lugar apropiado para retornar a esa expresión y desvelar la verdad que ella encierra a pesar de todas las confusiones. Nuestra consideración deja a Adán en el mismo momento en que ha pecado y queda enfocada hacia el punto de partida del pecado de cualquier individuo posterior. Este cambio de perspectiva es necesario una vez que ha sido puesta la generación. Porque el concepto del individuo quedarÃa eliminado si la pecaminosidad de la especie hubiese sido introducida con el pecado de Adán en el mismo sentido que lo fue, por ejemplo, el modo erecto de andar de los hombres. Todo esto ya quedó expuesto en las páginas anteriores, a la par que protestábamos contra ese prurito experimental que pretende tratar del pecado como si fuera una curiosidad más. En este punto se estableció además el siguiente dilema: o se empezaba suponiendo un interrogador que no sabÃa lo que preguntaba, o se suponÃa otro interrogador que sabiendo el alcance de la pregunta, no obstante, hacÃa que su presuntuosa ignorancia se convirtiera en un nuevo pecado.