El concepto de la angustia
El concepto de la angustia Adán es el primer hombre, él es a la vez él mismo y la especie. Nosotros no nos vinculamos a él en virtud de la belleza estética; ni nos asociamos con él en virtud de un sentimiento valeroso que, por asà decirlo, no nos permita dejarlo en la estacada como el culpable de todo; ni tampoco es la fuerza del entusiasmo de la simpatÃa y la persuasión de la piedad la que nos decide a participar la culpa con él, algo asà como el niño que desea ser culpable juntamente con su padre; ni tampoco, finalmente, es la fuerza de una compasión obligada la que nos enseña a tolerar lo que no tenemos más remedio que tolerar. No, nada de eso, sino que es la fuerza del pensamiento la que nos impele a no separarnos de él. Por esta razón, todo intento de es clarecer el significado de Adán para toda la raza como caput generis humanà naturale, seminale, foederale —para no recordar más que algunas expresiones dogmáticas— es un intento confusivo. Adán no es esencialmente distinto de la especie, pues en este caso no existirÃa la especie; ni tampoco es la especie, ya que también en este caso dejarÃa de existir la especie: él es sà mismo y la especie. Por eso lo que explica a Adán explica a la especie, y viceversa.
2. El concepto del «primer pecado»