La Enfermedad Mortal
La Enfermedad Mortal Y la duplicidad de nuestros teólogos surge también en otro punto, que se relaciona por otra parte con el mismo tema. La definición del pecado, o el modo para definirlo, se liga con la de arrepentimiento. Y haber hallado la negación de la negación les pareció tan tentador que se apoderaron de ella y entonces la aplicaron al arrepentimiento, haciendo de esta manera una negación del pecado. Por lo demás, resultarla bastante agradable ver a un pensador sobrio aclarando sí esta lógica pura, que recuerda las primeras relaciones de la lógica con la gramática (dos negaciones equivalen a una afirmación) o con las matemáticas, si esa lógica pura vale en el orden de lo real, en el mundo de las cualidades: si en toda la dialéctica de las cualidades no hay otra dialéctica; si el pasaje no desempeña aquí otro papel. Sub specie aeterni, aeterno modo, etc.… lo sucesivo no existe, de modo que todo es y no hay pasaje. Plantear en ese medio abstracto es por consecuencia ipso facto lo mismo que anular. Pero considerar de ese modo lo real, linda verdaderamente con la locura. Muy en abstracto se puede decir también que lo Perfecto sigue a lo Imperfecto. Pero si en la realidad alguien llegara a la conclusión, como una consecuencia automática e inmediata, de que un trabajo que no ha terminado (imperfectum) se ha terminado, ¿no sería un loco? Con esa sedicente posición del pecado no se hace otra cosa, cuando el medio en que se lo plantea es el pensamiento puro, médium demasiado moviente para plantearlo con firmeza.