La Enfermedad Mortal
La Enfermedad Mortal Pero dejando aquà todas esas cuestiones de lado, atengámonos exclusivamente al principio cristiano de que el pecado es una posición; no empero como con un principio inteligible, sino como una paradoja que hay que creer. En mi pensamiento, aquà se encuentra el hito. Hacer estallar la contradicción de todas las tentativas de comprender, es ya colocar el problema en su verdadera luz, tan claro resulta entonces que hay que remitirse a la fe para el debe o no creerse. Admito lo que no es demasiado divino, de ninguna forma, para ser comprendido), admito que si se quiere comprender a la fuerza y no se puede considerar bueno más que a aquello que uno se da aires de comprender, se juzgue bien pobre mi actitud. Pero si el cristianismo no tiene vida más que siendo creÃdo, no comprendido, si es necesariamente una u otra cosa, objeto de fe o de escándalo: ¿dónde reside, pues, el mérito de pretender comprender? ¿Es o no una insolencia o atropellamiento querer comprender lo que no quiere ser comprendido? Cuando a un rey le toma la idea de vivir de incógnito, de ser tratado estrictamente como un particular, si la gente haya más distinguido demostrarle una diferencia real, ¿tiene razón al hacerlo? ¿O no es colocar su persona y su pensamiento frente al deseo del rey, hacer como se quiere en lugar de inclinarse? ¿Qué oportunidad de gustarle, cuando más uno se ingenie en testimoniar al rey un respeto de súbdito, si él no quiere ser tratado como rey? ¿Qué oportunidad de gustarle, si uno se ingenia más en contrariar su voluntad? Quede para otros la tarea de admirar y de elogiar a quien se dé aires de poder comprender el cristianismo: para mÃ, en un tiempo tan especulativo, en el cual todos los otros se agitan tanto por comprender, es una obligación esencialmente ética y que exige acaso mucho más abnegación, confesar que no tenemos el poder ni el deber de comprender. Sin embargo, la necesidad probable de nuestra época de los cristianos de hoy, es precisamente un poco de ignorancia socrática sobre el capÃtulo del cristianismo; digo efectivamente, socrática. Pero —y cuán poco se lo sabe verdaderamente o se lo piensa—, pero no olvidemos nunca que la ignorancia de Sócrates era una especie de temor y de culto a Dios: que ella traducÃa en griego la idea judaica del temor a Dios, principio de la sabidurÃa; que era por respeto a la divinidad que se era ignorante y, en cuanto un pagano lo podÃa, que guardaba como un juez la frontera entre Dios y el hombre, queriendo reforzar la diferencia de cualidad entre ellos mediante un foso profundo, a fin de que Dios y el hombre no se confundiesen, como se los ha hecho confundir philosophice, poetice, etc.… He aquà la causa de la ignorancia de Sócrates y es por esto que la divinidad ha reconocido en él al mayor de los saberes. Pero el cristianismo nos enseña que toda su existencia no tiene otra finalidad que la fe; por lo cual serÃa precisamente una piadosa ignorancia socrática defender por ignorancia la fe contra la especulación, queriendo reforzar con un foso profundo la diferencia de naturaleza entre Dios… y el hombre, como lo hacen la paradoja y la fe, a fin de que Dios y el hombre, peor aún que en el paganismo, no se confundan, como se les ha hecho philosophice, poetice, etc.… en el sistema.